ALOJAMIENTO

En España puedes encontrar alojamiento de dos formas diferentes. La primera, consiste en recurrir al programa nacional de acogida que ofrece el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Mientras que una segunda alternativa consiste en alquilar una vivienda a título individual.

 


 
 
 

El Ministerio de Empleo y Seguridad Social, a través de la Secretaría General de Inmigración y Emigración, gestiona el sistema nacional de acogida e integración de los solicitantes y beneficiarios de Protección Internacional en España. El sistema está diseñado para cubrir las necesidades básicas de estas personas a través de una Red de Centros de acogida, programas de intervención social y ayudas personalizadas.

La Red de Centros de Acogida está formada por centros propios del Ministerio, los llamados Centros de Acogida a Refugiados (CAR), y por plazas de acogida subvencionadas por el Ministerio a distintas entidades. En todas estas plazas, se ofrece alojamiento, manutención, acompañamiento para la incorporación al sistema educativo y sanitario, inmersión social y lingüística, atención psicológica y jurídica, orientación laboral y apoyo para el acceso a los servicios que puedan requerir.
 

El paso previo para poder acceder a uno de los recursos de acogida es la valoración de cada situación individual o familiar por parte de un profesional. En caso de estar en Madrid, debes acudir a la UTS (Unidad de Trabajo Social que depende del Ministerio de Empleo y Seguridad Social pero se encuentra en el mismo local de la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior en la que se presenta la solicitud de asilo). En el resto de España, debes acudir a una de las entidades subvencionadas para que valoren tu situación y se lo transmitan a la UTS. Así, se te facilitará la acogida de forma inmediata de la manera más adecuada.
 

Es importante que sepas que las personas beneficiarias de este tipo de prestaciones no eligen el lugar donde se van a acoger, sino que esté será determinado por un profesional, en atención a la disponibilidad existente y, por supuesto, a las necesidades específicas de cada persona o familia. Las plazas de acogida se encuentran en casas o en centros residenciales que se encuentran en barrios socialmente normalizados, en un entorno en el que se puede acceder a todos los servicios complementarios (colegios, centros sanitarios, etc.) para facilitar la integración y la autonomía de las personas atendidas.
 

Tras unos meses en la plaza de acogida, las mismas entidades que reciben subvenciones del Ministerio te apoyarán para desarrollar una vida autónoma, con la posibilidad de percibir ayudas económicas durante un periodo de tiempo determinado, siempre que lo requiera tu situación y la de tu familia.
 

Por otra parte, según donde te encuentres, ayuntamientos, diputaciones provinciales y comunidades autónomas gestionan otras ayudas a personas en situación de extrema necesidad a través de sus Servicios Sociales.

 


 
 

En España cualquier persona puede alquilar una casa y la ley obliga al propietario a renovar el contrato hasta un máximo de tres años, según la actualización de la Ley de Arrendamientos Urbanos. También existen otras opciones más económicas, tales como compartir piso, alquilar una habitación, etc. El precio de la vivienda varía dependiendo de la zona y el tipo de vivienda; es recomendable comparar los precios en los distintos buscadores de internet.

 

Las ONGs también pueden ser de ayuda para elegir una zona, encontrar un alquiler accesible, e incluso suelen hacer una labor de sensibilización a los propietarios y agencias, concienciando sobre la necesidad de ayudar a personas en situación de necesidad.

 

El proceso de búsqueda se puede hacer mediante los programas los servicios sociales municipales y autonómicos, que en general, conceden prestaciones exigiendo el cumplimiento de requisitos de tiempos de empadronamientos previos.    También a través de agencias privadas que llevan a cabo todo el proceso burocrático hasta la firma del contrato. Además puedes buscar directamente en sitios web como IDEALISTAFOTOCASA o ENALQUILER, a través de los cuales podrás contactar directamente con el arrendador de la vivienda.

 

El contrato de alquiler será el vínculo legal entre el dueño (arrendador) y el inquilino (arrendatario). Este documento tiene que contener la identidad de los contratantes, identificación de la finca, duración, renta inicial y demás cláusulas pactadas. En el contrato también se especifica cuáles son los gastos que se incluyen en el pago del alquiler. Es importante conocer cuáles son las facturas que corren a tu cargo (agua, electricidad o gas, tasas de basura, etc.)

 

Además del pago mensual de alquiler y los gastos que se establezcan en el contrato (luz, agua, gas, etc), suele exigirse en la firma del contrato una fianza que normalmente equivale a una mensualidad que deposita el dueño en la Agencia Tributaria y se devuelve cuando finaliza el contrato de alquiler. Esta fianza sirve para garantizar el cumplimiento de las obligaciones inicialmente firmadas en el contrato (cuidar el estado de la vivienda así como del mobiliario).